Entra en vigor el Tratado de Alta Mar de la ONU
Un importante tratado de las Naciones Unidas destinado a proteger la biodiversidad en alta mar ha entrado oficialmente en vigor, marcando un paso histórico en la gobernanza global de los océanos. El tratado, conocido como Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), establece un marco legal vinculante para abordar amenazas como la sobrepesca, la contaminación y la degradación de los ecosistemas en aguas internacionales, que representan aproximadamente dos tercios de los océanos del mundo y casi la mitad de la superficie del planeta.
El acuerdo se finalizó en marzo de 2023 tras 15 años de negociaciones y se volvió operativo una vez que alcanzó las 60 ratificaciones nacionales requeridas en septiembre del año siguiente. Desde entonces, más de 80 países lo han ratificado, incluidos China, Brasil y Japón, y se espera que otros se sumen. Aunque Estados Unidos firmó el tratado, aún no lo ha ratificado, lo que limita su participación formal.
Uno de los principales objetivos del tratado es ayudar a cumplir la meta global de proteger el 30% de los océanos del mundo para 2030. Para ello, permite la creación de una red global de áreas marinas protegidasen regiones del océano que anteriormente estaban en gran medida sin regulación. Actualmente, solo alrededor del 8% del océano está protegido, lo que significa que será necesaria una expansión masiva de las áreas de conservación.
En el marco del BBNJ, los países están obligados a realizar evaluaciones de impacto ambiental para las actividades que puedan dañar los ecosistemas marinos. El tratado también introduce mecanismos para garantizar una distribución justa de los beneficios de la llamada economía azul, incluido el uso de recursos genéticos marinos en industrias como la biotecnología y la farmacéutica.
Sin embargo, el tratado tiene limitaciones claras. No regula la minería en aguas profundas, que muchos ambientalistas consideran una de las amenazas emergentes más graves para la salud de los océanos. La autoridad sobre la minería del fondo marino sigue estando en manos de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), y no del tratado BBNJ. Por ello, aunque el acuerdo se considera un gran avance para la conservación oceánica, los expertos señalan que su eficacia dependerá de una ratificación amplia, una aplicación rigurosa y regulaciones complementarias que aborden actividades fuera de su alcance.
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